Crónica Kraftwerk @ Teatre Gran Liceu Barcelona 22 Abril 2015

Crónica del pasado concierto de la formación Kraftwerk el día 22 de Abril en el Teatre Gran Liceu de Barcelona. Os detallamos alguno de los grandes momentos del evento al igual que información sobre la mítica banda de Dusseldorf.

Llegábamos pasadas las 20:00h. a las inmediaciones del Teatre Gran Liceu en Las Ramblas de Barcelona, en lo que iba a ser uno de los platos fuertes del Suite Festival.

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Buscando un sitio donde poder picar algo antes de entrar, estuvimos en la puerta del teatro y ya se veían las primeras camisas rojas y corbatas negras, y un cartel con el poster del evento que generaba colas para fotografiarse ante él. ¡ ¡Que levante la mano el que no deseó arrancar la marquesina de cuajo para llevarse el poster!!.

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    Para desagradable sorpresa, al final del concierto muchos perdían la posibilidad de tomarse una última foto junto a este ya que había sido sustituido por la programación habitual del teatro.

En aproximadamente 2 horas y veinte minutos los originariamente de Dusseldorf Kraftwerk ponían en pie a un teatro que aplaudió y dio un más que justo tributo a la banda que domesticó y democratizó la música electrónica alrededor de todo el planeta.

Si bien la formación no hizo nada excepcional a sus otros conciertos, ahí va una breve cronología:

Comenzaba con el ya habitual Numbers, a las 21:00h en punto y con público aún por sentar, una enorme pantalla, y con unos visuales de línea sencilla que recorrían toda la iconografía de la historia de la banda, pero con una calidad impresionante y un 3D que se llevaría más de un aplauso a lo largo de todo el evento.

Para este Numbers, una matriz de números en una primera capa de visuales, y luego en una segunda los números propios de la pista (del 1 al 8) que daban una gran sensación de profundidad a la figura central que formaban las 4 consolas de cada uno de los miembros: Ralf Hütter, Henning Schmitz, Fritz Hilpert y Falk Grieffenhagen, de izquierda a derecha.

El sonido era muy claro y nítido, y el marco no era para menos, un Teatre Gran Liceu cuya moqueta posiblemente no estuviera tan acostumbrada a que tanto calzado sport la pisara al mismo tiempo.  Una pizca extra de presión sonora tal vez hubiese sido ya la guinda del pastel, pero había la suficiente para que de tanto en tanto algún espontáneo se pusiera en pie y comenzase a bailar, algo que estoy convencido de afirmar que por dentro estábamos haciendo la mayoría.

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Una onda visual sonora en la pantalla sobre una franja que solía cambiar de color a la altura de la formación daba paso a Computer Love, donde ya se podía escuchar la voz y teclados de Ralf, junto a Henning, también acompañando con parte en su teclado, con unos pequeños casi inapreciables fallos, y que junto a un acople puntual en el micro de Hütter te decía que aquello tenía menos de pre-grabado de lo que algunas malas lenguas han estado diciendo tras unos vídeos en los que se podía ver la sección superior de la consola de cada miembro y en la que presumiblemente uno de ellos dedicaba su tiempo sobre la pantalla del iPad a cosas que poco tenían que ver con la música.

El siguiente tema era, para mí, uno de los platos fuertes de la actuación: The Man Machine. La puesta visual en escena, cuanto menos asombrosa. A nivel sonoro, escuchar a Ralf Hütter haciendo vocoder es más mítico que el gol de Iniesta.

La iconografía visual cambiaba a rojo, del mismo modo que el ribeteado en led que tanto las consolas como las dos franjas del suelo del escenario formaban parte síncrona y visual. El crucigrama con las letras blancas y rojo vertical de la palabra MACHINE en 3D completaban el lote.

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La que también fue una de las sorpresas visuales de la noche a juzgar por las voces, fue el laboratorio espacial en 3D que cruzaba todo el escenario en Spacelab. Una segunda nave espacial, esta vez en forma de OVNI, tomaba tierra en la Plaza Real de Barcelona.

El teatro se volvía a volver a poner en pie, clamor máximo cuando el 3D cambiaba drásticamente a un pequeño vídeo cuadrangular en blanco y negro, en la zona central de la pantalla a la vez que sonaba The Model. Varias veces se me pusieron los pelos de punta y hablo literalmente. Este era uno de ellos.

El primer acto del concierto bajaba hacia su zona tranquila, le siguieron Neonlights y un Autobahn mucho más actual que en su versión original, con coches de la marca Mercedes y Volkswagen tridimensionales de fondo con la matrícula D KR70 (previsiblemente Deustchland Kraftwerk y 70 referenciando al año de la fundación de la banda, 1970.)

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Seguido de un Airwaves del álbum Radioactivity cuyo tema visual principal era una sucesión de ondas senoidales en distintas profundidades llegaba el que para mí fue el mejor momento de la noche: Radio-Activity. El logotipo amarillo sobre fondo rojo con una profundidad casi lisérgica mientras se proyectaban sobre el mismo Chernobyl,  Harrisburg, Sellafield y sustituyendo a Hiroshima un Fukushima con los 4 componentes cantando en japonés y con el consiguiente texto en el idioma nipón.

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Como último tema que revisitaba un Radioactivity que pese a ser del año 75 parecía más vivo que nunca, comenzaban con la era Techno-pop.

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   Electric Café, que era el nombre que se le dio finalmente al trabajo pero, en cuya reedición recobra el nombre que tenía pensado originariamente (Techno-Pop) sonaba con una sucesión de rectángulos de color blanco sobre fondo negro y en la parte central los iconos de cada miembro del grupo que se usan para la portada del Der Catalogue, para ir creciendo hacia otro gran momento de la noche con Tour de France, que se desarrollaba en 2 partes, la del tema original seguida de la versión del 2003 mucho más moderna tanto en sonido como en iconografía. Entre las imágenes en blanco y negro se interpolaban trazas en 3D con los colores blanco, azul y rojo propios del tema de este maxi (y la bandera de Francia) del año 1983, y posteriormente álbum en el 2003, en el 100º aniversario de la popular competición ciclista.

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De forma casi invisible se escuchaba Chrono y ya parecía que Aerodynamik sería lo siguiente. Sin embargo los alemanes volvieron hacia lo que sería un todo-en-uno y otro gran momento de la velada: Trans Europe Express/Azbug/Metal on Metal. Líneas blancas sobre fondo oscuro para el famoso tren y para uno de los himnos que sirvieron de fundación del movimiento Electro.

Finalizaba la primera parte del concierto, y tras la retirada de los 4 miembros salían a escena los robots. Atrás queda esa imagen semi-robótica de los modelos de los 90 con tan solo la parte superior del torso para una versión completamente vestida de los 4 maniquíes mientras la versión del The Mix del The Robots cantaba el ya conocido: “we are charging our battery, and now we’re full of energy, we are The Robots”. Todo acompañado de iluminación en forma de flashes estroboscópicos y las imágenes de los propios robots de fondo. Personalmente me gusta más la figura robótica de estructura metálica de años anteriores.

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Segunda parte del concierto y el Kraftwerk más modernista se pone en escena de nuevo.  A años luz de los viejos neones con el nombre de cada miembro, y en su lugar los modernos trajes con malla reflectante y su equivalente en talla, nos recuerdan su re-aparición en el Tribal Gathering allá por el año 1997 y que hicieron más visible aún si cabe con Expo 2000.

Sonaba tras Aero Dynamik y con un sonido claro, nítido y potente, y la segunda vez que Detroit pasaba por mi cabeza, acordándome de la remezcla de Dj Rolando.  La tercera vez iba a pasar pocos minutos después con las frase: “Detroit, so electro… Germany, so electro”. La democratización de la electrónica de baile que devolvía su tributo a aquellos que los tributaron durante años. Rondaban las 2 horas aproximadas de concierto y escudriñaba mentalmente el catálogo de la banda pensando que temas quedaban aún por delante mientras miraba el decofluoro del siglo XXI cuando un BOING volvía a desatar el clamor popular del teatro. Los 3 chavales que teníamos delante exteriorizaban lo que algunos más veteranos vivíamos también y levantaban las manos y bailaban en alguna ocasión.

Boing Boom Tschak (con su paquete completo de otros pings, tschaks y demás que escuchabas como la gente también cantaba). Y, para sorpresa (triste en mí caso ya que esperaba el concierto durase algo más….) se confirmaba algo que uno de los 3 amigos que compartimos el viaje nos comentaba del concierto que vio de la banda el año 1991 en la sala valenciana Arena Auditorium. Y es que, del mismo modo que yo le acertaba a él con la apertura de Numbers, él nos explicaba que Music Non Stop es el tema que da fin a la noche.

En una sucesión a modo de “solos” como si de una conjunto de jazz se tratase, cada miembro interpreta una pequeña “variación” de una parte del tema, tras lo cual, abandona la plataforma, no sin llevarse una tremenda ovación del entregado público (me picaban las palmas de tanto aplaudir hacía ya un rato).

Abandonaron de derecha a izquierda, quedando solo al final Ralf, y con la sola voz de “music non stop” se despedía con un “buenas noches” y un teatro en pie aclamando y agradeciendo 2 horas y 20 minutos de magia.

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El Setlist total quedaba así:

Parte 1:  Numbers / Computer World / Home Computer / Computer Love / The Man Machine / Spacelab / The Model / Neon Lights / Autobahn (Long Version) / Airwaves  / Intermission / News  / Radioactivity  / Ohm Sweet Ohm  / Electric Café  / Tour de France 1983 / Tour de France 2003 / Chrono / Trans-Europe Express / Abzug  / Metal on Metal 

Interludio: The Robots 

Parte 2: Aéro Dynamik / Expo 2000 / Planet of Visions  / Boing Boom Tschak / Techno Pop /Music Non Stop 

Tras la salida, y aún con cola en la tienda para comprar algún artículo de última hora (algo caro a mi parecer, pero habitual para el merchandising de Kling Klang Studios) nos encontramos con unos amigos en un café de la zona que también habían acudido y pudimos hablar y compartir experiencias del concierto y la música en general, antes de partir con el tiempo justo de volver al autobús y caer redondos los tres.

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Una experiencia enorme en todos los aspectos, gracias a mis amigos Julián aka Dj Reset y Richard aka Dj Sylvan por la grata compañía. También un saludo a Leo Garriga y David con G con los que pudimos estar tras el concierto.

P.D: Disculpas si hay alguna errata de concepto, fecha o lugar. La crónica pretende compartir una experiencia ser más que una descripción detallada de un grupo cuyos fans han alcanzado un elevado nivel de conocimiento y especialización debido a la falta de información que ha rodeado a la banda y que le ha dado ese toque tan misterioso y a la vez especial. Espero hayáis disfrutado de la misma.

Como curiosidad, el nombre del programa de radio surge del concepto Electric Café, un poco pensando en la tecnología de lo cotidiano, pero llevado a un siguiente nivel más futurista, de ahí el cambiar la palabra Electric por Electronic: Visiones cotidianas del presente en clave de futurismo musical a través de la tecnología.

Texto: Raúl Remujo aka Active Sense
Imágenes y Vídeo: Richard Dj Sylvan
Edición: Julián Dj Reset

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